El ave huía
del invierno que le heló las alitas hasta hacerla caer y sufrir de hipotermia
febril. En medio del delirio una vaca de bosta la cubrió y su espíritu cálido
se animó, tanto que se largó a cantar, lo que llamó la atención de una gata que
pasaba por allí. ¿Por qué canta esta mierda? Pensó, hundiendo una garra en la
bosta y asiendo al plumífero, que a medias sacudió y se comió. Moraleja: No
todo el que te embarra es tu amigo, no todo el que te desembarra es tu amigo y
si estás caliente y viva, mejor te quedas calladita.
-El golpe del 18 de
octubre expresa las transformaciones de la sociedad venezolana. No es casual
que la gente de Acción Democrática que da el golpe, es la que corresponde a lo
que se conoce como la "generación del 28". Y los oficiales son los que
salieron de la Academia Militar entre el 28 y el 32. Se encontraron dos
corrientes llamémoslas "pequeño burguesas". Una civil y otra
uniformada. Dentro del viejo cascarón de la sociedad feudal y caudillista. En síntesis,
el 18 de octubre no fue simplemente un cuartelazo, sino que marcó un momento de
inflexión en el momento histórico. Apuntala Teodoro Petkoff
Todo funcionario
público al que se le conozcan cambios en su modo de vida, el uso de automóviles
lujosos, la adquisición de casas en la playa, de hatos, etc. es
automáticamente sospechosos de estarse enriqueciendo ilícitamente, y por tanto
procede como primera medida, su destitución y la apertura de una investigación,
el ex Presidente Betancourt señaló además que había que echar a patadas a los
ladrones del Tesoro Público.
-La única persona que
yo sepa, que salió a patadas de la estructura administrativa y estatal
venezolana, fue el Contralor General de la República, cuando se puso a
denunciar vagabunderías y chanchullos; y nuestro compañero Alexis Ramirez, fue
preso en Apure, por la misma cosa. Y el presidente de la república tuvo a su
lado, durante cuatro años, un personaje como el Gobernador del Distrito
Federal, que ya no hay modo ni manera de señalarle la cantidad de delitos que
ha cometido contra la cosa pública y todavía no está castigado. Aquí está
empeñada una nueva batalla entre "patriotas" y "realistas",
solo que ahora "los realistas", son ahora, los que le gustan los
reales y los que procuran tenerlos por todos los medios posibles, matando en el
altar del lucro y del billete, todos los valores éticos y morales. Concluye
Teodoro Petkoff.
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